Política

De San Juan a San José 1111: la senadora Celeste Giménez milita a Cristina, cobra más de $11 millones y no tiene un solo proyecto de peso para la provincia

Mientras despliega banderas por la libertad de Cristina Kirchner frente a su domicilio porteño, la senadora nacional por San Juan cobra una de las dietas más altas del país y su producción legislativa no muestra una sola iniciativa relevante para la provincia que dice representar.

De San Juan a San José 1111: la senadora Celeste Giménez milita a Cristina, cobra más de $11 millones y no tiene un solo proyecto de peso para la provincia
El sábado, la cuenta de Instagram de la senadora nacional María Celeste Giménez Navarro (Unión por la Patria–La Cámpora) mostró una bandera con la leyenda "Cristina Libre San Juan" desplegada frente al domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, en San José 1111. En el pie de foto, la propia senadora escribió: "De San Juan a San José 1111 para pedir la libertad de Cristina y agradecerle por los mejores años de desarrollo, producción y vida digna que nos supo dar", acompañado del hashtag #CristinaLibre. El posteo sumó apoyos de cuentas como La Cámpora San Juan. La imagen no sorprende a quienes siguen la actividad pública de la senadora: Giménez Navarro se define en su propia biografía de redes como "militante peronista de Néstor y Cristina" y ejerce, además de su banca, la Secretaría de Cultura del Partido Justicialista. Lo llamativo no es que milite —está en su derecho—, sino la desproporción: la senadora encuentra tiempo y energía para viajar a Buenos Aires a agradecerle a Cristina Kirchner "los mejores años de desarrollo, producción y vida digna", pero esa misma energía no se traduce, según el registro público, en proyectos concretos para la provincia que la eligió. Lo que muestra el registro legislativo Una revisión de los proyectos presentados por Giménez Navarro en el Senado, disponibles en el sistema parlamentario, muestra una producción concentrada mayormente en declaraciones y pedidos de informe de alcance nacional: un repudio al ingreso de militares uniformados a la ex ESMA, un pedido de informe sobre un acuerdo entre la Armada Argentina y la Cuarta Flota del Comando Sur de Estados Unidos, un beneplácito por el ranking QS de la Universidad de Buenos Aires, y un pedido de informe sobre el régimen de pasajes gratuitos para personas con discapacidad. Entre esa producción, el único proyecto con anclaje directo y exclusivo en la provincia que figura en el registro es una declaración de beneplácito por el 160° aniversario de la Biblioteca Popular Franklin, de San Juan. No se registran, al menos en lo relevado, iniciativas de peso vinculadas a obra pública, infraestructura, producción o desarrollo económico específicamente para San Juan. A eso se suma un antecedente que generó ruido en la provincia: junto al otro senador oficialista, Sergio Uñac, Giménez Navarro votó en contra del RIGI —el régimen pensado para atraer grandes inversiones, del que hoy dependen buena parte de los megaproyectos mineros que se desarrollan en la propia San Juan—, lo que le valió críticas del gobernador Marcelo Orrego y del sector industrial provincial. Mientras tanto, la dieta no para de subir Todo esto ocurre en el mismo año en que la dieta de los senadores nacionales volvió a aumentar. En marzo de 2026, el Senado autorizó una suba escalonada del 12,5% —ligada a la paritaria del personal legislativo— que llevó el haber bruto mensual de cada senador de aproximadamente $10,2 millones a más de $11,6 millones, y que hacia agosto ya rondaba los $11,87 millones. Se trata de un mecanismo automático que alcanza a los 72 integrantes de la Cámara alta, Giménez Navarro incluida. Vale la aclaración para no faltar a la verdad: no es un aumento que la senadora sanjuanina haya gestionado en soledad ni un privilegio exclusivo suyo. Pero tampoco es un dato menor. Mientras bloques como La Libertad Avanza salieron públicamente a cuestionar la suba —la propia Patricia Bullrich la calificó de "incoherente" con el contexto económico del país—, no consta que Giménez Navarro haya cuestionado el incremento ni haya hecho ningún gesto público al respecto. La misma senadora que agradece "los mejores años de vida digna" en una marcha porteña cobra, mes a mes, una de las dietas más altas de la administración pública argentina, muy por encima del ingreso promedio de los sanjuaninos a los que representa. La discusión de fondo Nadie discute el derecho de una senadora a militar la causa política que elija, ni a manifestarse en la calle. La pregunta que plantea esta escena es otra: si buena parte de la energía y la exposición pública de una de las dos bancas mayoritarias de San Juan en el Senado se vuelca a las banderas de la política nacional —y en particular a la situación judicial de la expresidenta—, ¿qué espacio queda para las gestiones concretas que la provincia necesita en el Congreso? San Juan atraviesa un momento clave, con proyectos mineros de magnitud histórica (Vicuña, Los Azules, Gualcamayo) tocando la puerta del RIGI, y con una discusión nacional sobre coparticipación, obra pública y financiamiento provincial que impacta directamente en la vida de los sanjuaninos. En ese contexto, cada banca cuenta. Y la que ocupa Giménez Navarro es, según lo que muestra su propio historial público, una de las que más se define por las causas de Buenos Aires que por las urgencias de San Juan.
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