Peronismo en crisis: la interna que deja al desnudo la debilidad de un espacio sin rumbo ni candidato propio
Hay partidos que se desgastan por perder elecciones. Y hay partidos que se desgastan mucho antes, cuando ni siquiera logran ponerse de acuerdo sobre quién los va a representar. El peronismo sanjuanino está transitando, ahora mismo, ese segundo escenario, y lo que trascendió en las últimas horas no es un simple rumor de café: es la confirmación pública de una interna que expone, sin anestesia, la orfandad de liderazgo que atraviesa el espacio.
Por Rodrigo Cortes11 sep 2026, 15:53379 lecturas
Cristian Andino fue intendente de San Martín y hoy ocupa una banca como diputado nacional. Nadie puede discutirle el currículum. Pero currículum no es lo mismo que consenso, y ahí está el verdadero problema que el peronismo se niega a resolver desde hace meses: haber pasado por la gestión municipal y tener hoy una banca en el Congreso no le alcanzó, ni le alcanza, para convertirse en el candidato que unifique al espacio. Y si después de todo ese recorrido político Andino sigue sin lograr el aval de su propio partido, la pregunta que hay que hacerse no es sobre Andino: es sobre el peronismo mismo.
Porque lo que quedó expuesto con la reunión de dirigentes de peso que le bajaron el pulgar a su candidatura, tanto ante el presidente del PJ como ante el propio Sergio Uñac, no es solamente una objeción a un nombre. Es la evidencia de un espacio que llega a instancias decisivas sin una conducción capaz de ordenar, de bajar una línea y sostenerla. Un partido que necesita reunirse en secreto para frenar a su propio candidato es un partido que ya perdió la capacidad de proyectar unidad hacia afuera.
Y después está la letra chica, la que más incomoda: los números. Mientras Andino y su entorno intentan instalar una imagen de competitividad electoral, otras mediciones que circulan puertas adentro del PJ cuentan una historia distinta, una que claramente no le cierra a Uñac. Cuando la dirigencia empieza a desconfiar en privado de los propios números que el candidato exhibe en público, lo que se rompe no es solamente una candidatura: se rompe la confianza interna, que es el activo más difícil de reconstruir en cualquier estructura política.
Ahí aparece Fabio Aballay, el nombre que Uñac nunca terminó de guardar en el cajón. Que hoy se lo mencione como alternativa no habla de una jugada maestra ni de un plan brillante: habla de la falta de opciones sólidas que tiene el peronismo sanjuanino en este momento. Aballay llega con una gestión municipal todavía cuestionada, sin resolver, y aun así se lo empieza a probar como recambio. Eso no es fortaleza. Es la foto de un espacio que elige entre dos alternativas imperfectas porque no logró construir, en años de gestión y de banca, un candidato que genere consenso real.
La conclusión es incómoda pero necesaria: el peronismo de San Juan no está discutiendo hoy cómo ganarle a nadie. Está discutiendo, puertas adentro, si tiene siquiera con qué competir. Y esa es una discusión que ningún partido que aspire a gobernar debería estar dando a esta altura del proceso.
El líder de La Cámpora suma la provincia a su gira por el interior en medio de la interna con Axel Kicillof. La visita se apoya en un vínculo con Sergio Uñac que ya tiene antecedentes: en 2023, el entonces gobernador ubicó a una dirigente de ese espacio en el Senado.
San Juan tendrá su segunda batalla sindical del semestre. Después de la unificación en la CGT provincial detrás de Eduardo Cabello, ahora le toca el turno a la CTA de los Trabajadores, donde el 3 de noviembre se elegirá quién reemplaza a Sergio Calderón al frente de la central.
El ex intendente mantiene una agenda provincial con instituciones, uniones vecinales y dirigentes de distintos departamentos. En su Chimbas natal, sin embargo, cada recorrida se convierte en otra cosa: un ejercicio de memoria sobre la gestión que dejó y un pedido que se repite entre los vecinos.