Vergüenza arbitral: una vez más, los jueces sanjuaninos quedan expuestos y el fútbol de la provincia paga las consecuencias
El escándalo entre Unión y Desamparados no fue un hecho aislado: es la enésima muestra de que el arbitraje sanjuanino no está a la altura del fútbol que dirige. Rubén Fernández, en el centro de la tormenta, otra vez.
Por Redacción de Semanario San Juan22 sep 2026, 13:59189 lecturas
Otra fecha, otro escándalo, el mismo problema de fondo: el arbitraje sanjuanino. El clásico entre Unión de Villa Krause y Sportivo Desamparados, que terminó 2-1 a favor del Víbora, quedó completamente eclipsado por dos penales no cobrados, una lluvia de piedras desde la tribuna, un jugador golpeado y trasladado en ambulancia, y un técnico visitante repartiendo trompadas contra un colaborador rival. Cuatro expulsados. Un espectáculo lamentable que, una vez más, tiene como denominador común la absoluta falta de idoneidad de quienes imparten justicia en las canchas de la provincia.
Un problema que se repite y nadie corrige
Sobre el cierre, con Unión urgido y el partido en tiempo adicional, el árbitro Rubén Fernández ignoró dos infracciones claras dentro del área del Víbora. No fue un error aislado de lectura: el capitán de Unión, Isaías Ovalles, reveló después del partido que el club ya le había pedido formalmente a la Liga Sanjuanina que Fernández no dirigiera este clásico, por un antecedente reciente en un partido ante Trinidad donde, según su relato, el mismo árbitro había sancionado un penal que nadie entendió. La objeción nunca prosperó porque Desamparados no la firmó. Y el resultado fue, otra vez, el mismo: un colegiado sanjuanino en el centro de la polémica.
La consecuencia de una formación que no alcanza
Lo de Villa Krause no es un hecho aislado ni una casualidad de una tarde caliente. Es el síntoma de un problema estructural que el fútbol sanjuanino arrastra hace años: la escasa preparación de sus árbitros para manejar partidos de esta intensidad. Cuando un colegiado no está capacitado para leer dos jugadas claras dentro del área en el momento más caliente de un clásico, no está fallando por mala suerte: está exponiendo un déficit de formación que después se paga con incidentes, agresiones y la integridad física de jugadores y colaboradores puesta en riesgo.
Porque eso fue lo que pasó después: la bronca por un fallo mal tomado terminó con una piedra en la cabeza del defensor de Desamparados, Cristian García, que tuvo que ser trasladado en ambulancia, y con el técnico Mauricio Del Cero pegándole un puñetazo al preparador físico de Unión, Dalmiro Arnau, en pleno campo de juego. Cuando el árbitro pierde el control de un partido, el partido lo termina perdiendo todo el mundo.
La misma película de siempre
"El árbitro no hizo su laburo", disparó Ovalles, indignado, tras el partido. Y tiene razón: no es la primera vez que un fallo arbitral sanjuanino termina en escándalo, ni será la última si nadie se hace cargo del problema de fondo. Mientras la dirigencia mira para otro lado y los árbitros siguen subiendo a dirigir partidos de este calibre sin la formación necesaria, el fútbol de la provincia sigue pagando la misma factura: violencia, bochorno y una imagen que no mejora nunca.
Ganó el domingo ante Midland, habló en dos radios locales y, sin embargo, Jorge Miadosqui volvió a irse sin responder la pregunta que más le interesa a los socios de San Martín: si va a ser candidato para seguir al frente del club. Mientras el dirigente maneja los tiempos con ambigüedad, la maquinaria institucional del Verdinegro ya se puso en marcha.
El Verdinegro no afloja. En una tarde cargada de emociones en el estadio Hilario Sánchez de Concepción, San Martín de San Juan se impuso por 3 a 2 a Ferrocarril Midland en un partido correspondiente a la fecha 28 de la Zona B, sumando así su cuarto triunfo consecutivo y consolidando el gran presente que atraviesa en el campeonato.
Cinco partidos sin perder. Ese es el número que trae San Martín a la cita de este domingo en el Hilario Sánchez, cuando reciba a Ferrocarril Midland por la Primera Nacional. No es un dato menor: marca el arranque de un tramo de diez fechas que definirán el cierre de la Fase Clasificatoria, y el Verdinegro quiere llegar a esa recta final entre los mejores de la Zona B.