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River pierde con Tigre y profundiza un problema que ya no se puede disimular: no genera gol

River Plate cayó 0-1 ante Tigre en Victoria y dejó una imagen que resume el momento del equipo de Eduardo Coudet: tuvo el 68% de la posesión, completó 651 pases y sacó cuatro córners, pero no logró ni un solo remate al arco en todo el partido.

River pierde con Tigre y profundiza un problema que ya no se puede disimular: no genera gol
Tigre, con apenas el 32% de la tenencia, necesitó solo un disparo certero -de Ignacio Russo- para llevarse los tres puntos. La derrota no fue un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia que se viene repitiendo partido a partido desde el arranque del Clausura: River domina cada vez más el balón, pero cada vez le cuesta más convertir ese dominio en situaciones de riesgo real para el rival. Los números lo respaldan. En los primeros cuatro partidos del torneo, el equipo elevó su posesión promedio del 64,8% al 73,3% respecto del Apertura, pero el promedio de remates por partido quedó exactamente igual, en 16,4. Es decir, juega más tiempo en campo ajeno, pero no genera más ocasiones. El problema no es solo de cantidad, sino también de efectividad. En el torneo anterior, River acertaba al arco el 33,4% de sus disparos; en este Clausura, esa cifra cayó al 26,9%. El promedio de tiros al arco por partido también bajó, de 5,6 a 4,5, una reducción cercana al 20%. De mantenerse este ritmo durante las veinte fechas del campeonato, el equipo cerraría el torneo con apenas 90 remates al arco, 22 menos que en el Apertura. Frente a Tigre, esa dificultad se vio en su forma más extrema: pese al amplio control del balón, River generó una sola ocasión clara, con seis toques dentro del área rival y cuatro disparos desde ese sector. Le alcanzó a Tigre con mucho menos para quedarse con el resultado. Además, River es hasta ahora el único equipo de la Liga Profesional que no convirtió goles en el Clausura. Sí anotó en la Copa Argentina, competencia en la que finalmente quedó eliminado ante Aldosivi, pero en el torneo local la sequía continúa. La comparación con el semestre anterior es elocuente: en el Apertura, River terminó como subcampeón y fue, junto a Independiente Rivadavia, uno de los equipos más goleadores del certamen. Hoy, con una base similar, la producción ofensiva no aparece. Consciente de esa carencia, el club encaró el último mercado de pases apuntando justamente a reforzar el ataque. La posible llegada de Thiago Almada apunta a sumar desequilibrio individual y capacidad de gol. Ángel Correa, con 15 goles y cuatro asistencias en 27 partidos con Tigres de México, llega mostrando una faceta más resolutiva. Se suma Andrada, con tres goles y una asistencia en 36 partidos con Vélez, además del regreso de Rafael Borré y Lucas Beltrán, dos delanteros de características ofensivas marcadas. La pregunta que queda abierta de cara a lo que viene es si esos refuerzos alcanzarán para revertir una tendencia que, partido a partido, se volvió el principal dolor de cabeza del equipo de Núñez.
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